SI VIVIMOS EN LA CORRUPCION, ¿COMO SE PUEDE CREER EN LA JUSTICIA?

JOSE LIMA COBOS*

Durante tanto tiempo vivimos en la corrupción e impunidad -sesenta años de
gobiernos de simulación y engaños-, que no es fácil, ahora, creer y aceptar, que
por ensalmo exista la justicia, de ahí la desconfianza consolidada, por lo que
pasaran días o años, en retomar el camino de la pulcritud y la honestidad, para
que no se acepte que el juez de control que vinculó a proceso a Rosario Robles
Berlanga, haya actuado con independencia y profesionalismo.
Hay antecedentes y casos emblemáticos pero solo de un ministro de la Suprema
Corte de Justicia de la Nación -Vázquez del Mercado-, que ante los atropellos
cometidos por el presidente de la República Portes Gil -por las sistemáticas
violaciones a los amparos concedidos por los jueces de distrito en protección de
los derechos humanos-, que envió su renuncia al presidente por el encargo
conferido y precisó que lo hacía “por dignidad”, sin embargo, el Senado de la
República, a quien se turnó el escrito, recibió la consigna que se le aceptara la
dimisión pero no en los términos de su contenido, sino por “indigno “ es decir,
contrario a los principios de ese poder judicial.
Son pocos los casos que se conocen de ministros, jueces y magistrados del poder
Judicial de la Federación que han asumido esa actitud de dignidad ante actos de
arbitrariedad del poder Ejecutivo, por lo mismo, no es fácil, que en poco tiempo –
escasos 8 meses de este gobierno de López Obrador-, que se crea,
necesariamente, que el juez de control, que vinculó a proceso a la ex secretaria
de Sedesol y Sedatu -por su omisión de un daño patrimonial a la nación por más
de siete mil millones de pesos-, por eso la duda, que aunque moleste u ofende,
permeará en el medio ambiente, pues se piensa que es igual que en el pasado
reciente, aunque se tiene una fiscalía independiente y autónoma y se reitera el
respeto a las decisiones, los integrantes del poder jurisdiccional de la nación, esos
se consolidará con tiempo al demostrarse en los hechos, esto es, ser y parecer.
La desconfianza no es para menos, pese a que existe una nueva política
gubernamental, la resistencia al cambio es evidente -más de treinta millones de
votantes dijeron ¡ ya basta!-, pues aunque nunca en la historia de este país -para
impedir una obra del gobierno que tiende al bienestar social-, se había registrado
tanta oposición al presentarse y concederse por los jueces de distrito varios
amparos contra del aeropuerto de Santa Lucia, en tanto, con el pretendido
aeropuerto de Texcoco no hubo la mínima resistencia, pese a que su construcción
realmente constituye un auténtico peligro y su inversión era muy superior al atraco
de la llamada “estafa maestra”, que tiene en prisión la “mujer de las faldas bien
puestas”.
La hoy detenida, es una pieza clave en la gran corrupción que se generó y se
fortaleció en el gobierno de Peña Nieto, porque de acuerdo con la información que                    manejó la Auditoria Superior de la Federación al través de su responsable el
contador Portal, con toda oportunidad le había informado al Presidente de los
movimientos dudosos del monetario que se manejaban en las dos Secretarías de
Estado e incluso, que el recurso se estaba moviendo fuera del país, por lo que
nadie puede dudar que en todo este entramado, el principal responsable es el ex
jefe de la Presidencia de la Republica, junto con los secretarios de Hacienda de
ese tiempo, por lo mismo, el presidente López Obrador ha señalado que la
imputada es un “chivo expiatorio”.
La nueva información que se tiene de más de cien contratos falsos y el
involucramiento de varias universidades, hará factible que la Unidad de
Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda, aporte más documentación a
la fiscalía y rastre el dinero que se envió a paraísos fiscales, a efecto de que se
pueda reparar el daño causado a la nación, que no ha de ser menor de los siete
mil millones de pesos, entretanto, a la imputada se le están violando sus derechos
humanos, según afirman sus diez abogados, porque el delito en que incurrió no es
grave y que no ameritaba la prisión preventiva oficiosa, sin embargo, el juez
federal que la vinculó a proceso consideró, es justificada su permanencia en virtud
de existir el temor fundado y razonado que se fugue.
Así las cosas, están en la cuerda floja el ex presidente Peña -que solo puede ser
detenido por traición a la patria o delitos graves del fuero común-, pero si puede
ser requerido para que declare, sin embargo, sus ex secretarios de Hacienda, bien
pueden ser imputados por ejercicio indebido del servicio público, lo que se
conocerá en el corto tiempo.

limacobos@hotmail.com
Twitter;@limacobos

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