Periodistas abandonados: al no pagar, El Mundo de Poza Rica dejó en crisis a su personal

*** Ha transcurrido un año y tanto la Junta Local de Conciliación y Arbitraje No. 3 y la Comisión Estatal de Atención y Protección a Periodistas (CEAPP) toman posible postura de indolencia.

Lidia López/Poza Rica

Los propietarios del periódico El Mundo de Poza Rica, Gil Lira Granillo y Lizet Gómez Rivera, continúan sin cumplir con sus extrabajadores para el pago de sus salarios y lo que se acumule, correspondientes desde agosto a noviembre del 2017, siendo finalmente dejaron de laborar ante solo promesas, mientras que las autoridades que imparten justicia laboral parecen indolentes.

Compañera solidaria y siempre sonriente, asi se le conoce. Claudia Bravo es madre soltera, con dos hijos adolescentes que estudian secundaria y bachillerato. Los gastos se van incrementando, más ahora que transcurrió un año que perdió su empleo en El mundo de Poza Rica, sin haber sido despedida. Simplemente, tuvo que dejar a esta empresa porque no le pagaban a tiempo y porque trabajaba hasta más de tres funciones y recibiendo un salario incipiente que no justificaba su rendimiento.

Ingresó en la segunda quincena de julio, en el 2012. Fue contratada para formar parte del equipo de editores, poco tiempo después terminó haciendo la labor de formadora, siendo una jornada extenuante por más de ocho horas. Desde las cinco de la tarde, hasta las dos o tres de la mañana, diariamente. De su salario tenía que pagar el transporte – como fuera – para llegar por las madrugadas a su casa.

Lamentablemente, los malos hábitos de alimentación, no comer a tiempo, asi como los excesos en grasas y el estrés laboral le generaron las condiciones para ser paciente crónica por inflamación de vesícula biliar.

Claudia tiene la característica de cumplir siempre en su labor, sus compañeros le admiran porque pese a la jornada y pese a los malestares constantes, aguantó la presión desde el 2013 en la edición diaria de El Mundo de Poza Rica, con tal de sacar a la luz la información impresa de un periódico que fue pionero, pero que por necesidades los propietarios originales decidieron emigrar y lo vendieron al empresario dedicado al ramo de la construcción, Gil Lira Granillo.

Nunca obtuvo estímulos por la producción, mucho menos se le compenso por gastos en servicios de salud, ni por atención del médico ni por el pago del tratamiento. Si llegase a faltar, como ocurrió hace unos años, cuando el dolor fue insoportable y su madre aviso a la empresa, le fue consignado con un descuento.

Pese a ello, asi como Claudia y otros más confiaron en los dueños; la situación iba de mal en peor, ya los pagos no eran puntuales y si se lograba cubrir el adeudo de su salario, apenas se le pagó una parte y finalmente se quedaba debiendo el otro poco.

“Al principio no tuve problemas, esto fue pasando el tiempo, empezaron a queda mal. Pero el año pasado fue el acabose porque desde febrero (en 2017) nos cortaron quincenas, después nos pagaron atrasado, pero de ahí fue todo un relajo. Decían que no había dinero, se lo sacaban con eso, no daban la cara. El director del periódico era con quien nos entendíamos, pero no tenía información de nada. Fue que le echamos montón porque nos dejaron de pagar, pero no nos dieron la cara”.

Lamentablemente, para Claudia esto se convirtió en una situación insostenible. No ha logrado conseguir un trabajo estable, mientras sus padres –con quienes vive- le ayudan a solventar los gastos con sus hijos y ahora también, el final inevitable de su padecimiento crónico, los gastos médicos para su intervención quirúrgica.

No tiene dinero para un abogado, no tiene si quiera para el pasaje y conocer en la Junta Local que avances tiene su demanda laboral contra sus ex jefes. Se siente impotente y desprotegida, ha perdido la confianza de las autoridades y de las instituciones, porque sospecha que el poder del dinero y las influencias de los dueños de El Mundo de Poza Rica aun prevalecen, siguen utilizando el medio de comunicación en versión digital para fines particulares, ya que ninguno de sus compañeros permanece laborando.

Conciliación y Arbitraje, sin resolver
El 15 de noviembre del año pasado, un grupo de ex trabajadores hicieron pública la situación laboral contra los empresarios Gil Lira Granillo y su esposa Lizet Gómez Rivera. Procedieron a la queja formal ante la la Junta Local de Conciliación y Arbitraje No. 3, donde se comprometieron a brindarles el apoyo para lograr un acuerdo favorable para ambas partes.

Por parte de la Comisión Estatal de Atención y Protección a Periodistas (CEAPP), lamentó que solo “hicieron acto de presencia” una sola vez. Se presentaron bajo la presión de periodistas que prestaban sus servicios a esta empresa, pero después se desentendieron, al menos, en la asesoría legal.

“Nos presentamos en la Junta (Local) a poner las quejas, pero nomás no, no avanza. Me hablaron de ahí porque mi denuncia iba conjunta, pero mi compañero no firmó y me volví a comunicar para saber si había entrado, pero no me supieron decir”.

Claudia advierte que recibió una llamada de la señora Lizet Gómez, quien le cuestionó por el requerimiento de la demanda laboral, le pidió que desistiera de la demanda y le prometió pagarle. Pero Claudia al ver que no habia respuesta decidió continuar con el proceso legal.

“No le pido nada regalado, solo lo que trabajé. Casi al final de mi etapa laboral les hice dos funciones, en la mañana manejaba redes sociales, en la tarde era edición y formación. Me la pasaba todo el día, desde las diez de la mañana hasta las doce de la noche. Era otro dinero que me iba a entrar, pero solo me hacía un pago y del otro, mocho. Le mande mensaje y se molestó porque le llegó el requerimiento”.

Claudia no entiende, no comprende que sucedió con sus patrones. Gil Lira y Lizet Gómez decidieron no pagar los adeudos y esto le generó a la familia de esta madre soltera el crecimiento de problemas económicos.

Adeudos sin superar
De acuerdo con información obtenida, el pasado 27 de septiembre del 2017 se reunieron trabajadores y dueños, en las instalaciones del periódico de la colonia Miguel Hidalgo, donde en varias ocasiones fueron víctimas de asaltos por la madrugada, al terminar de trabajar.

Gil Lira y Lizet Gómez acordaron con ellos que se cumpliría con el pago de los adeudos. Por parte de Heydi Méndez, quien trabajó de forma muy cercana con los empresarios desde el 2009, les hizo llegar por correo electrónico el control de pagos, fechas de los mismos y de los salarios o abonos pendientes, que incluyen las comisiones de venta de publicidad, siendo un total de 303 mil 944 pesos aproximadamente, pero de acuerdo con la ley laboral, sin haber justificado la empresa sobre renuncias o despidos, el tiempo corre y se le acumulan salarios caidos, siendo estimación que debe realizar la Junta Local de Conciliación y Arbitraje, según sea el caso de cada trabajador.

De quince personas que laboraban hasta la ultima etapa de la empresa, como medio impreso, solo 6 formalizaron su queja ante las autoridades correspondientes. El resto, declinó en el deseo de confiar en los patrones y por desconfianza en el desempeño de la Junta Local.

Desde entonces, se cumplió un año sin que se efectuara pago alguno prometido. No respondieron mensajes por medio de la red social whatsapp o correo electrónico. Desde el 2009 que surgió este medio de comunicación, con administración de Gil Lira y Lizet Gómez, no tuvieron pago de aguinaldo completo, ni vacaciones, asi también se incumplió con prestaciones en seguridad social, nada de lo que indica la ley laboral.

Sin disposición para pagar
Heydi Méndez, quien formó parte del equipo de confianza en la empresa, dijo en entrevista que pese a que se ofrecieron alternativasde pago, los dueños de El Mundo de Poza Rica no tuvieron la disposición de hacerlo.

“Se hicieron estrategias para que se les pagara (a los trabajadores) lo que debían, con venta de publicidad, pero ellos cuartearon esas intenciones, en lo personal de lo que vendí no me pagaron esas comisiones. Me dijeron que cobrara y deposité a la cuenta del periódico, cuando fui a recoger (en la oficina) el dinero, me salieron con una parte del total que debían pagarme. Si hay molestia porque así le hicieron a muchos”.

Esto ha dejado “mal sabor de boca” para los trabajadores, refiere Heydi quien ha escuchado el sentir de sus compañeros, ya que consideran que son las propias autoridades de la Junta Local de Conciliación y Arbitraje y hasta la misma CEAPP que “se han hecho para atrás”.

En su situación laboral, explicó que no demandó porque tuvo un acuerdo personal con la señora Lizet Gómez cuando su padre enfermó, fue incorporado como derechohabiente al Instituto Mexicano del Seguro Social, a fin de sufragar gastos de salud.

“La señora me tenía en sus manos, pero cuando falleció mi papá, ella le quita el Seguro Social. Yo nunca tuve Seguro como empleada. Me lo dio por una cuestión que sentía que me iba a apoyar, pero más que apoyo, es algo que te corresponde. Y el dia que se muere mi papá le pedí el pago de al menos de una parte de lo que me deben pero lamentablemente mando dos mil pesos para gastos funerarios. Si, me molestó, lo reconozco porque no es posible que hayas trabajado tanto y no te den lo que corresponde”.

De los adeudos que estan pendientes para Heydi Méndez, son más de 60 mil pesos y desde noviembre del año pasado apenas 10 mil pesos le han reintegrado, “estamos en abonos chiquitos, en paguitos”.

CEAPP, indolente
En el deber moral que adquirió Heydi, como jefa de Redacción y mano derecha de los empresarios, realizó la gestión vía telefónica ante la presidenta de la CEAPP, Ana Laura Pérez Mendoza, a fin de apoyar a Claudia Bravo para que en septiembre de este año fuese atendida en las instituciones públicas de la Secretaria de Salud de Veracruz (Sesver) ya que no tenía dinero para cubrir los gastos.

Aseguró que la titular de la comisión protectora de periodistas le cuestionó sobre la fecha que Claudia dejó de prestar servicios profesionales en El Mundo de Poza Rica. Reconoce que al escuchar la pregunta, se sintió ofendida y le respondió que “no sabía que los trabajadores de medios de comunicación requieren de una caducidad” y le colgó.

“Recibí un mensaje de Ana Laura, dos días después. Me pidió los datos de mi compañera Claudia, requería ser operada de la vesícula biliar y ella no tenía dinero. Alcance a ver (en pantalla del celular) algo del mensaje, decidí no abrirlo y lo eliminé. No veo que haya el interés de apoyar realmente a los periodistas”.

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