CIJ Poza Rica se suma a “Centro de Día”

Misael Olmedo Sifuentes//Poza Rica

Mientras el consumo de marihuana ha incrementado, sobre todo en jóvenes, el Centro de Integración Juvenil (CIJ) de Poza Rica se encuentra dentro de la red nacional de este tipo de instituciones que se ofrecen como “Centros de día” para tratar directamente a las personas adictas.

Marihuana, Cocaina, Inhalantes, alcohol, tabaco, tranquilizantes (medicamentos de control), anfetaminas, éxtasis, heroína y LSD son de las drogas que más se consumen actualmente y que están generando una fuerte adicción.

Carolina Luna Delgado, directora del CIJ Poza Rica, dio a conocer que el “Centro de día” consiste en un espacio terapéutico que brinda atención integral e intensiva a hombres y mujeres que consumen alcohol o cualquier tipo de droga.

A través de esta estrategia del CIJ  los pacientes suelen acudir diariamente y/o cada tercer día, en una jornada de tiempo variable de (4 a 8 hrs.), con el objetivo de lograr una rehabilitación y reinserción social satisfactoria y funcional.

Los Centros de Día tratan de responder a las condiciones y a los requerimientos de intervención terapéutica de los pacientes abusadores o dependientes, ya que éstos suelen acusar múltiples recaídas, necesitar un mayor control y/o tratamiento intensivo para mantener la abstinencia, mantener una relación intensa con su grupo de referencia adictiva o carecer de apoyo familiar o redes sociales que les otorguen una adecuada contención psicosocial.

Los Centros de Día promueven la recuperación de los pacientes en función de sus características personales, buscan su participación y responsabilidad en la vida comunitaria, ofrecen un espacio de tolerancia, y contribuyen a lograr una reinserción social pronta y adecuada.

Otra de las principales características de los Centros de Día son las actividades grupales como la asamblea comunitaria y los grupos terapéuticos, que constituyen el dispositivo rector de la intervención con un fundamento central de corte cognitivo conductual.

Las actividades van cambiando durante el tiempo que la persona está en tratamiento y tiene una duración de uno a tres meses, de tres a cinco días a la semana y de cuatro a ocho horas diarias.

Una vez que el paciente concluya la atención terapéutica se realiza un seguimiento de 12 meses en los que sólo se asiste a las actividades que el terapeuta

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