Caso de Rocío quedó al olvido de autoridades, pese a altos índices de feminicidios en Veracruz

¡Que las autoridades se tienten el corazón!, clama su padre 

Lidia López/Poza Rica 

(Exclusiva) 

 

Las cifras en feminicidios colocan a Rocio, de Poza Rica, y Valeria, en Orizaba, en las posiciones 97 y 98 de los casos registrados en el estado de Veracruz durante este 2018, la desigualdad en atención para impartir justicia fue visible para los padres de la mujer de 38 años, quienes ahora enfrentan la responsabilidad de atender los 4 hijos de quien se dedicaba al comercio para el sustento familiar. 

Rocio O. fue madre divorciada pero con ganas de sacar adelante a sus hijos. Su forma de vida para obtener un ingreso económico fue aprender el oficio de su padre, haciendo y vendiendo nieves (o lo que fuera, según la temporada) para todo el año. 

La vida no era fácil, para ella no había adversidades, siempre estuvo al pendiente de sus 4 hijos, con o sin ayuda de su ex esposo, quien desde hace varios años prefirió migrar a Estados Unidos, en busca del sueño americano y con una nueva familia. 

Aun no se precisa si fueron uno o dos hombres que se le acercaron a Rocio. Simplemente le arrebataron la vida el pasado jueves, cuando acompañó a su hijo de 13 años a la secundaria. El mismo día, que en un gimnasio, también asesinaron a Valeria, la hija de la diputada federal veracruzana Carmen Medel. 

Los padres de Rocío son adultos mayores, la forma de recibir la noticia de su muerte fue en privado, no había cámaras de televisión ni se viralizaron las imágenes en redes sociales, como ocurrió con la madre de Valeria. 

Ellos claman justicia y lamentan que ninguna autoridad local, ni siquiera las diputadas local y federal, Adriana Linares y Raquel Bonilla, quienes militan en Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), el mismo partido que Carmen Medel, se pronunciaron con apoyo, al menos el moral, siendo que Rocío es mujer pozarricense y pertenecen al distrito que ellas representan. 

Don Cayetano apenas puede caminar. Sus palabras estan dedicadas con cariño a su hija, a quien describe como una gran madre, que “le buscaba para sacar a los hijos adelante”. Hasta hoy, solo almas caritativas, como el dice, se han acercado a la familia. Hay quien ofrece pagar los estudios de uno de sus nietos. Habló por teléfono el padre de los 4 hijos de Rocio, pero en años no ha visto el interés por asumir la manutención. 

“Los hermanos de la Iglesia Cristiana donde ella iba son los que han venido a vernos. Es una cosa muy triste lo que sucedió, yo estoy de acuerdo que un dia vamos a pasar a rendir cuentas al Creador, pero no de esa manera que lo hicieron con mi hija”. 

Es un hombre fuerte fisica y emocionalmente, pero las lágrimas son inevitables. Tiene claro que la justicia ha mostrado gran diferencia en atención para el caso de Rocio, “no vemos que la cosa se aclare”. 

Cayetano aseguró que en su corazón hay perdón para el hombre que asesinó a su hija, porque es lo que sabe por testigos, pero es definitivo que quiere justicia. 

“Solo quiero justicia y paz (…) Veracruz esta en las noticias, que son muchos casos (de feminicidio) que ocurren. Quisiera que las autoridades hagan algo, que lees den una beca para que mis nietos estudien hasta que sean personas preparadas y se puedan sostener ellos mismos, es lo que yo deseo. ¡Que se tiente las autoridades el corazón! Hay quienes se hacen ricos de la noche a la mañana y sin embargo hay mucho pobre, porque en realidad la estamos viviendo dura y que nos tiendan la mano, sobre todo a ellos (los hijos de Rocío)”. 

Mientras el estado de salud de los padres de Rocio se encuentre en condiciones, estan dispuestos de ayudar a sus nietos, seguirán vendiendo nieves para que tengan que comer. 

“No queremos que estén a la merced del hampa o de los malos vicios. Solo puede uno imaginar, donde mataron a mi hija, de plano no hay justicia y solo la hay para quien puede pagarlo, hasta para que sea noticia, pero yo no puedo. No vivimos en casa de lujos, lo que se ve no se juzga”. 

Rocío, comos sus padres, subsistían con lo que ganaban cada día, sea vendiendo nieves, tamalitos, atoles y pan. Lo que fuese, “pero con el sudor de su frente”, dijjo don Cayetano. 

Ese ha sido el único aliciente de los padres de Rocio, quienes viven en una colonia al norte de la ciudad, donde hace más de 5 décadas se ubicaba la Zona de Tolerancia.  

Reiteró que en su hogar no ha recibido la atención del Sistema Municipal de Desarrollo Integral de la Familia (DIF), tampoco del Ayuntamiento de Poza Rica, ni de alguna asociación civil. Nadie, más que amigos y familiares les apoyan con algún producto de canasta básica para el bien comer de los 4 nietos y los dos abuelos. 

Deja un comentario